martes, 2 de febrero de 2010

Altas capacidades

Habitualmente se piensa en nuestro país que un niño con capacidades especiales no necesita formación especializada. Es como si viéramos en sus habilidades un producto acabado en sí mismo y, tras él, ocultáramos nuestra ignorancia para entenderlo, para cuidarlo o para desarrollar su potencial. Esto lo corrobora el gran vacío legal que siempre ha acompañado la escolarización de niños con altos indicadores y la falta de estructuras formativas destinadas a ofrecer una respuesta eficaz a sus necesidades. No debemos olvidar que el hecho de mosatrar facilidad en la resolución de tareas no significa que no sean niños y, por supuesto, que no tengan necesidades (afectivas, educativas...). En varios ámbitos esta situación es evidente y en concreto, en el de la música, es más que alarmante. Cuando una familia detecta que uno o varios de sus hijos presentan altas capacidades para la música no tienen más remedio que renunciar a la oferta pública (que sólo puede ofrecerles un programa general) y deben buscar una solución en las clases privadas o en el extranjero. Más allá de nuestras fronteras (exceptuando quizás la región mediterránea) esta problemática está localizada y, desde un enfoque u otro, resuelta. Algunos países la han abordado con naturalidad y eficacia (el modelo anglosajón, por ejemplo) con programas de refuerzo en fines de semana; otros, con modelos integrados, caracterizados por la estratégica disciplina y la determinación (como en la Unión Soviética); otros como parte de una política de expansión colonialista (como en China) mientras que todos los demás, siguen revisando y alimentando sus modelos, más flexibles, por temor a la amenaza de estos últimos.

En nuestro soleado, balonpedístico y gastronómico entorno, más allá de reconocer esta situación como una carencia del sistema educativo, seguimos mirando hacia otro lado y desperdiciamos el potencial de nuestros jóvenes talentos al no ofrecerles una respuesta directa y eficaz a sus necesidades educativas. También podríamos enfocar la situación desde otro punto de vista, como una situación de incumplimiento de la legislación vigente, ya que la LOE 2/2006 dice en su Título III, Capítulo I Artículo 71 sobre la equidad en la educación: “Corresponde a las administraciones educativas asegurar los recursos necesarios para que los alumnos y alumnas que requieran una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales (...), puedan alcanzar el máximo desarrollo posible de sus capacidades personales (...).

La mayoría de los países europeos cuentan con ofertas institucionalizadas para acoger y potenciar las altas capacidades de sus jóvenes talentos. Conscientes de la necesidad de crear unas bases solidas y de calidad en los inicios de la educación musical han diseñado programas vinculados a conservatorios superiores y/o universidades con la intención de, al igual que ocurre con las ciencias o el deporte, reforzar los cimientos de aquellos que serán los futuros profesionales del país. ¿A qué esperamos nosotros?


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Es cierto que la música, como otras artes (el de la negociación, por ejemplo?), presenta varias manifestaciones para mostrar lo que entendemos por altas capacidades (o llánamente, inteligencia). Así, podemos identificar una inteligencia analítica, otra emocional, espacial, abstracta y, la más "musical" de todas: la inteligencia práctica. Según M. Gladwell la inteligencia práctica "es una cuestión de procedimiento: se trata de saber cómo hacer algo, no necesariamente de saber por qué se sabe ni ser capaz de explicarlo." Este tipo de manifestaciones de la inteligencia son las que más irritan a algunos teóricos de la música, a quienes cuesta aceptar como capacidad aquello que no parece vaya más allá de una habilidad inconsciente. Claro, que eso les pasa también a los científicos, a quienes cuesta aceptar como objeto de la ciencia o, dicho de otra forma, de la investigación científica, ciertas regiones de lo musical como la praxis interpretativa. Una tesis sobre los estudios de Chopin, estructurada desde un enfoque interpretativo (y no me refiero estilístico o histórico, sino más bien técnico o psicológico) resulta a priori inaceptable y difícil (si no imposible) de entender por la tradición científica, en este caso universitaria. Pero ese es otro tema al que le dedicaré algo de tiempo en una futura entrada.

Lo cierto es que la figura del músico que toca con buen sonido, dominio de su instrumento, intuición estilística y precisión pero lo hace de una manera innata aunque no puede explicar por qué toca como toca, se da con una cierta frecuencia en nuestra especialidad. No sólo encontramos este perfil como distintivo de las altas capacidades, hay modelos reflexivos, compilativos, más ligados a la idea de la superdotación, pero repito que en un franja de edad entre los 8 y los 12, el primer modelo suele ser el más común. Finalmente, uno demuestra su "musicalidad" o su maestría tocando, por lo que la actividad práctica se convierte en un filtro incorruptible para medirnos entre músicos. Es esta una actitud bastante instintiva y natural. Lo hacen los animales para distribuir roles en el grupo y lo hacemos los humanos en el juego, en ciertas relaciones personales o en la sofisticación socializada del instinto de competencia: el deporte. (Por cierto, mientras que nadie piensa que un comentarista deportivo sea un deportista, la mayoría pensamos que alguien que escribe sobre música es un músico... debo reflexionar sobre esto último!). Lo importante, es que esas dotes naturales, innatas, que se muestran con la facilidad de quien las posee ante la sorprendida mirada de quien las admira deben ser educadas para desarrollarlas al máximo. Hay que sacarles brillo y convertirlas en parte activa y consciente del niño durante toda su formación hasta llegar a la etapa profesional. De igual manera que como se "educa" en la alimentación y en los hábitos de salud. Es como coger una buena tierra y unas buenas semillas y cuidarlas o bien, dejarlas crecer a su libre albedrío...

Sólo consiguiendo que las administraciones educativas entiendan que porque la tierra y la semilla es buena no significa que no necesite de cuidados, es más, que los necesita especilizados pues el objetivo de calidad en el fruto así lo exige, podremos pensar en un futuro con garantías para los jóvenes talentos. Si además de entenderlo llegan un día a poner los medios necesarios para atender esta demanda, estaremos además cambiando la historia, no sólo de esos jóvenes, sino de todos nosotros.

6 comentarios:

  1. La experiencia que sufrimos los padres que tenemos la suerte de haber engendrado un hijo con capacidades especiales, es en la mayoría de los casos decepcionante, sufre por que ves que ese ser pequeño posee dotes que lo demas no tenemos y no sabes, ni tienes suficientes información, para resolver lo que en principio debería no ser un problema, el niño te pide, sin palabras, solo con su actividad, que le ayudes a buscar, a encontrar, formas de resolver sus preguntas, pero realmente no hay instituciones que te orienten o te ayuden, la escuela no esta pensada, ni adaptada a las características de este niños, si tienes la gran suerte que encuentras profesores sensibilizados, estos van orientandote, pero al carecer la escuela de las estructuras o los presupuestos necesarios para ayudarlos en la función docente, se vuelven hacia los padres, para que sean estos los que resuelvan las carencias del sistema, con lo que en principio debería ser una gran fortuna, se convierte en una desaparición, bien después de hablar de los inicios de mi experiencia, tampoco quiero dar la impresión de que todo esta perdido, por nosotros hemos tenido la gran suerte de encontrarnos con grandes profesionales de la docencia, tanto musical, como de la educción primaria, que nos han ayudado y nos ayudan a educar y formar a nuestro hijo, se que puede parecer u poco "cursi", pero quiero aprovechar este comentario para agradecer a Rafael Salinas el trabajo que realiza con Pau, muchas gracias.
    No se si mi comentario servirá la resto de padres,pero pueden estar seguros que los entiendo, y se que lo que para otros padres es una virtud, para nosotros es una gran responsabilidad.

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  2. Me siento privilegiada, aunque sea temporalmente, al encontrarme en los EEUU por motivos laborales de mi marido. Mis hijos asisten a colegios públicos, tres de ellos están diagnósticados de altas capacidades, a la segunda le encanta la música pero en España nos era muy complicado el acceso a clases sobretodo por compatibilidad de horarios. Aquí se puede elegir, como materia optativa desde niveles de primaria, entre infinitud de instrumentos y se tiene una hora al día de dicha asignatura con la misma importancia académica que otras asignaturas. Se le dá muchísima importancia a la música, además este fomento permanece incluso hasta el ingreso en la Universidad.
    Me resulta muy frustrante, saber que cuando vuelva a España mis hijos más pequeños no tendrán las mismas oportunidades. Habrá que seguir luchando para ir concienciando a nuestra sociedad, estamos desperdiciando muchísimo talento, además de no estar permitiendo que muchos niños se desarrollen plenamente y sobretodo felices.
    www.altas-capacidades.org

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  3. Hola:
    Este tema me apasiona profundamente.Yo soy profesor en un Conservatorio Profesional de Música. Resulta que este año ha entrado un alumno de 9 años con unas capacidades impresionantes. El niño es capaz de hacer cosas, sin saber como las hace, que no hacen sus alumnos compañeros de 14 ó 15 años. Yo como profesor, soy consciente de sus condiciones,e intento explotarlas al máximo para desarrollar todo lo que pueda. El problema viene quizás, cuando el resto de profesores no entienden que ese niño tenga esta capacidad únicamente para tocar el instrumento y no por ejemplo para el lenguaje musical.
    Yo por mi parte, espero que con el tiempo, mientras el niño vaya desarrollando las demás cualidades necesarias para ser un músico completo; en la tarea que a mi me toca, que es la de enseñarle a tocar el instrumento; voy a poner "toda la carne en el asador" para no frenar su progresión y desarrollo.

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  4. hola anónino,
    los conservatorios profesionales estaban destinados (según el planteamiento esencial de la LOGSE) a acoger alumnos con vocación profesionalizadora, dejando la variante lúdica, de realización personal complementaria a cargo de las escuelas de música. Si esto hubiera sido finalmente así, se hubieran podido crear, bien grupos de formación intensiva, bien departamentos avanzados (junior departments) en los conservatorios para encauzar y atender las necesidades educativas que presentas los casos de las altas capacidades. La única solución que existe hoy en día es que los pocos profesionales cualificados y los sensibles a este tema creen una sólida red de comunicación y colaboración. La experiencia o sabiduría de unos debe servir de aliento y estímulo a otros... ninguna fuerza política parece dispuesta a hacer nada al respecto: unos por ver una ocasión electoralista, frívola, otros porque simplemente no pueden aceptar las altas capacidades como una realidad y se escudan en un rasero equitativo más bien a la baja. Sólo los interesados y sensibles ante el tema, los protagonistas, bien coordinados, pueden dar un giro a la dirección que hoy en día presenta este problema.
    Si tienes dudas, ideas, o inquietudes al respecto, no dejes de ponerte en contacto con nosotros.
    Saludos

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  5. hola a todos; deciros lo primero que me ha gustado mucho leer vuestros comentarios. Nos mudamos este verano a Cataluña (zona Sitges, en principio) y tenemos mucha inquietud por encontrar un cole que sea abierto, creativo...(nuestros hijos son altas capacidades) también nos interesa que sigan con la música (tocan violín y batería)
    realmente necesitamos información!
    muchas gracias

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  6. Hola Rafael: Me pudiera decir quien es el chico que esta interpretando a Rachmaninoff? y quien es su profesor. Gracias

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